El poder de la Iniciativa

Dr. Renny Yagosesky

Todos queremos lograr metas y vivir una vida emocionalmente satisfactoria. Sin embargo, no todos saben cómo alcanzar lo que desean o carecen del impulso y la determinación para ir detrás de sus sueños y convertirlos en una realidad tangible.

​Aquellos que muestran resultados o que se ufanan de ser logradores, tienen en común una cualidad portentosa que les trae grandes beneficios: la iniciativa.

​La iniciativa es un auténtico poder, pues representa la capacidad de dar el primer paso para crear o hacer nacer un resultado. Pioneros de todos los tiempos destacaron por su empuje y por el desafío que hicieron de la pasividad, el hábito y la rutina. Nacimos por la iniciativa de nuestros padres; el hombre llegó a la luna y vivimos la era de la información, gracias a unos cuantos iniciadores que buscaron nuevos caminos.

​Sin embargo, no debemos confundirnos, pues la iniciativa no es una fuerza ciega. Es más bien un recurso de generación y aprovechamiento de oportunidades que requiere ser desplegado de manera inteligente y oportuna. Vemos que un barco levanta las velas en aprovechamiento de la brisa, y el cantante canta cuando la melodía lo indica. Asimismo, la madre le da pecho al niño cuando este llora en señal de hambre. Debe iniciarse, y además saber cuándo es un buen momento. De manera que el sentido de la oportunidad la proporción y el contexto son variables que deben conjugarse a la hora de la iniciativa.

​Aunque no lo parezca, en algunos momentos puede ser conveniente reducir la iniciativa, especialmente cuando carecemos de la información necesaria para tomar decisiones adecuadas,  o cuando el nivel de riesgo, de posibles consecuencias adversas es elevado. También cuando no estamos pensando con claridad por agotamiento o enfermedad.

​La iniciativa no es un deseo n un mero decreto formal; se expresa en un paquete de acciones concretas. Así, el iniciador verdadero desea, observa, pregunta, busca, ofrece, va, intenta e insiste. Es un tocador de puertas, un sembrador de semillas, un buscador de nortes.

​Iniciativa no significa impaciencia: saber iniciar no implica que no se sepa esperar.Podemos dar esos necesarios primeros pasos de pionero y a la vez ser personas con paciencia y persistencia.

​El asunto es que podemos elegir esperar la llegada de un golpe de suerte o salir a buscar lo que creemos merecer en razón de capacidades y posibilidades.

​Crearse expectativas sin emprender la acción, revela inconsciencia o ingenuidad y genera ansiedad. De manera que bien podría decirse que vivir sin iniciativa, es condenarse a que nuestra vida la maneje otro y es dejarse vencer por la autocomplacencia, la resignación, la flojera, el temor y el orgullo. Y eso no es lo aconsejable. Es mejor ponerse de pie, levantar la frente y alzar el vuelo.

Gracias por leerme.

 

About Author

No Comment

You can post first response comment.

Leave A Comment

Please enter your name. Please enter an valid email address. Please enter a message.