OBLIGARSE A CAMBIAR.

Dr. Renny Yagosesky

Decía Gurdjieff el sabio ruso, que las personas no somos una sola persona como normalmente hemos asumido, sino que dentro de nosotros habitan o viven fragmentos de otras personas que parecen tener vida propia.

Señalaba además, que funcionamos de manera automatizada, como “hombres máquina”, siguiendo ciertos hábitos repetidamente, sin detenernos a reflexionar, sin dedicarnos a evolucionar conscientemente.

Sabemos que cuando alguien decide cambiar algunos hábitos, surge una inmediata respuesta de resistencia que termina por crear tensiones y por inducirle a renunciar a los intentos de cambio y volver a los esquemas mentales, emocionales y comportamentales que ya son habituales y por ende cómodos.  .

La verdad es que para poder avanzar por encima de los hábitos y las resistencias que ellos generan para perpetuarse, hay que tomar la decisión de obligarse a cambiar.

Esto significa que entendemos que los intentos de cambios serán saboteados por una parte de nosotros y que debemos batallar contra la fuerza costumbre, para dar un salto de consciencia para crear y estabilizar modos más positivos y eficaces de vivir. Para esto es necesario acudir a algunos aliados: claridad, estrategia, imaginación, apoyo y voluntad.

Claridad: Debemos tener claro el cambio que deseamos concretar para poder enfocarnos en crearlo sin ambigüedades ni dudas. No se llega a un lugar si no se sabe dónde queda.

Estrategia: todo “qué” tiene su “cómo”. Es necesario trazar una ruta, un modo, unas tareas, que podamos observar, medir y ajustar gradualmente mientras recorremos el camino.

Imaginación: Para hacerlo hay que verlo, verlo con el ojo de la mente, y verlo realizado. Mantener la imagen de lo que queremos estimula los centros creativos del cerebro y facilita la aparición de acciones de logro.

El cambio es más fácil cuando otros nos apoyan, cuando comparten la visión de cambio que tenemos y deciden caminar con nosotros parte del camino.

Voluntad: la voluntad se refiere a la capacidad de actuar y de mantener la acción hasta cristalizar el logro. Evitar ceder, rendirse, aflojar a media. La voluntad es acción paciente y acción perseverante. Sin voluntad, las demás cualidades de poco valen. Hay que nadar hasta la orilla.

Un secreto del cambio es realizarlo en pequeñas proporciones y de manera sostenida. Es lo que se conoce como la técnica japonesa Kaizen: evolución continua no interrumpida.

Ante la idea de “obligarse”, muchos piensan que debemos mejorar desde el placer y la convicción. Sin duda que ese sería el camino ideal. Sin embargo, cuando se instalan conductas limitantes y se nos dificulta controlarlas, los modos blandos dejan de funcionar y la transformación “a juro” al menos inicialmente es la vía que mejor funciona. Por cierto, mientras más avanzamos en la modificación de los hábitos negativos, la resistencia va cediendo y se va haciendo agradable la instauración de la nueva manera de actuar y ser.

Como dato, diré que William James destacado filósofo y psicólogo norteamericano, sufrió fuertes episodios de depresión en su juventud, y cuando le preguntaron cómo había logrado superarlos respondió: “obligándome a vivir”. Gracias por leerme.

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